Nueva sede del Tribunal Constitucional

El Tribunal Constitucional funcionó entre 1971 y 1973 en la sede del Congreso Nacional. A partir de 1981, funcionó en Morandé 322, 6º piso. Luego, su sede se desplazó al edificio Manso de Velasco y en el 2012, se trasladó a Apoquindo 4700. Todas estas sedes eran destinadas por el Fisco para uso del Tribunal Constitucional o eran arrendadas por este. En el año 2015, el Fisco de Chile adquirió para el Tribunal Constitucional la sede de Huérfanos 1234. En rigor, es la primera sede propia del Tribunal Constitucional en sus 45 años de historia. La nueva sede del Tribunal comprende dos edificios. Uno, es un inmueble de conservación histórica de 2.365 m2, distribuidos en tres plantas, más un subterráneo y su respectivo entretecho. El otro edificio es una torre de 9 pisos, de 3.857 m2. El inmueble de conservación histórica fue diseñado por el destacado arquitecto nacional, Ricardo Larraín Bravo (1879-1945), para la Caja de Crédito Hipotecario. Larraín es también autor de otras diversas obras arquitectónicas de relevancia dentro de la capital, tales como la Iglesia de los Sacramentinos, el Palacio Íñiguez, el Teatro Huemul ubicado en el barrio del mismo nombre, entre otras. El Edificio comenzó a ser construido en 1916 para albergar a dicha Caja. Era un proyecto mayor, que abarcaba la construcción de otro edificio en el resto de la calle Huérfanos hacia Morandé, que no llegó a concluirse. El edificio se entregó en 1920. Después de la disolución de la Caja, el edificio pasó a manos del Banco del Estado y luego pasó a ser sede, hasta 1973, del Servicio Electoral. En 1977, fue vendido a privados. El primer dueño fue el Banco Hipotecario y de Fomento Nacional y después el BBVA, de quien lo compró el Fisco de Chile para el Tribunal Constitucional. El inmueble antiguo tiene, por una parte, un profundo valor arquitectónico. Junto con ser uno de los primeros edificios de hormigón armado del país, reúne e integra elementos góticos, renacentistas y neoclásicos tanto en sus estructuras principales como en las escaleras. Por otra parte, posee un gran valor artístico, en sus maderas talladas, en dos ascensores en uso, de los más antiguos del país; en el mármol, en los frescos de Pedro Subercaseaux, y en los vitrales del estilo art nouveau que lo componen en sus diversos pisos y en la cúpula central. El edificio tiene la categoría de conservación histórica, a contar del año 2011. La torre, de otra parte, fue construida en 1978. 1

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